La primera competición WorldSkills - Madrid, 1950


La primera competición internacional de habilidades, conocida hoy como WorldSkills Competition, tuvo lugar en 1950 en Madrid, España. Nacida de una idea visionaria, esta iniciativa buscaba celebrar la formación técnica y el trabajo cualificado, ambos esenciales para reconstruir la Europa de posguerra y preparar una nueva generación de profesionales capacitados.

Esta edición inaugural reunió a 24 jóvenes competidores de España y Portugal. Aunque de dimensiones modestas, marcó el comienzo de un movimiento global que hoy reúne a más de 80 países y más de 60 modalidades profesionales.
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Las Habilidades en Competición en 1950


Las pruebas reflejaban las necesidades industriales y tecnológicas de la época, centradas en los oficios de metalurgia, electricidad y carpintería. Las seis habilidades oficiales fueron:
Modelismo en madera
Los modelistas en madera elaboraban modelos de madera utilizados para la fundición de metales. Estas piezas requerían una precisión milimétrica, ya que servían como plantillas para componentes industriales. El oficio combinaba conocimientos técnicos, destreza manual y la interpretación precisa de planos mecánicos.

Bobinado eléctrico

Los bobinadores eléctricos se especializaban en el montaje de bobinas para motores, transformadores y generadores. La profesión exigía un sólido conocimiento de circuitos eléctricos, materiales conductores y técnicas de aislamiento, siendo fundamental para el desarrollo de sistemas electromecánicos fiables.

Fresado

Los fresadores operaban máquinas de corte (fresadoras) para dar forma y acabado a piezas metálicas. Este oficio requería precisión geométrica, dominio de herramientas y capacidad para leer planos técnicos, constituyendo una de las bases de la producción mecánica moderna.

Torneado

Los torneros utilizaban tornos para fabricar componentes cilíndricos o simétricos, esenciales para motores, engranajes y maquinaria industrial. La habilidad exigía exactitud, control de la velocidad y conocimiento de las propiedades de los metales, representando el espíritu técnico de la época.

Carpintería de mobiliario

Los ebanistas eran artesanos especializados en la fabricación de muebles finos, trabajando con maderas de alta calidad y una gran atención al detalle. La profesión combinaba arte y técnica, requiriendo dominio del diseño, el ensamblaje, el encolado y los acabados decorativos.

Ajuste mecánico

Los ajustadores eran responsables de montar, ensamblar y verificar componentes mecánicos que no se producían en serie. Su trabajo garantizaba la alineación y el funcionamiento perfectos de las piezas, basándose en la precisión manual, la lectura de planos y el uso de instrumentos de medición avanzados.