Los productos de consumo masivo deben funcionar bien y tener un buen diseño. Ese es el papel de la tecnología del diseño industrial, que también garantiza que un nuevo producto sea técnicamente viable, satisfaga las necesidades del mercado y pueda venderse a un precio competitivo. El diseño industrial combina ingeniería y creatividad. En empresas pequeñas o emergentes, esto puede implicar cubrir todas las etapas del proceso, mientras que en organizaciones mayores suele trabajarse en equipos multidisciplinares. Esta disciplina requiere una amplia gama de competencias, como investigación de mercado, diseño, ingeniería, análisis de productos, conocimiento de materiales y buena comunicación. Es esencial comprender todo el proceso de creación de un producto, desde el concepto hasta la producción, ser resolutivo y conocer las herramientas y técnicas necesarias para apoyar el diseño y el desarrollo.